CITEFA
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    MI TESTIMONIO SOBRE EL LIBRO DE CITEFA. UNO DE TANTOS

     

    Han pasado 14 años desde el cincuentenario de CITEFA. Y mi testimonio y escrito tienen que ver con este libro que usted o ustedes podrían llegar a hojear ahora, un trabajo en equipo que costó tiempo, gran esfuerzo y dinero. El proyecto empezó en 2003 y hasta el día de hoy, los ya menos de 2.000 ejemplares impresos permanecen ocultos, olvidados, en las sombras. Por eso éste, mi escrito, está cargado de tristeza. Jamás, el libro, se mostró, se presentó o se repartió. Creo que nadie tiene un ejemplar y eso que se dispuso imprimir un número importante para que todos los “agentes” de CITEFA recibiesen uno. Nunca nadie hizo comentario alguno. Jamás obtuve ni elogios, ni críticas ni siquiera la fatal interpretación de la indiferencia. ¿Indolencia? ¿Enojo? ¿Rencor? No lo sé, queridos lectores. Arrumbados en algún cuartucho, el papel descansa por la inercia quizás mal intencionada de alguien. Lo ignoro… No entiendo y tengo ganas de exclamarlo en voz muy alta.

    Una verdadera pena. Este volumen tiene una elevada dosis de tecnicismos, investigaciones, capacidades, proyectos e historia, pero contiene algo más caro a nuestros sentimientos: el cariño que pusimos todos para dar lo mejor, y el espíritu de este instituto que fue de excelencia. Hoy, allá, le cambian el nombre, descuelgan las fotografías de los directores de antaño que estaban en Presidencia, llegan funcionarios sin conocimientos, cunde el desánimo y la intolerancia, los mejores se van, y los mediocres, cual salamandras, se arrastran para conseguir algún dinerillo, una oficina o un vale de combustible.

    Pero no todo es ni debe ser negativo. Lean la lista del personal; la mayoría ya no está, otros le dieron mucho, hasta sus vidas. Hoy, casi no hay sonrisas en el instituto, algo anda mail. Pero esperanzados en la consecución, leamos sus páginas y sepamos lo que fue, lo que pudo ser y lo que deberá ocurrir. Si se pudo, se podrá, siempre.

    Mis afectos a la gente de CITEFA, - ya sabemos quiénes son. Me despido con una cita adaptada del teniente coronel Maligne de principios del siglo XX:

    “Cuando se piensa, se escribe. Cuando en un CITEFA poco se escribe, es porque poco se piensa”.

    Con toda cordialidad y respeto

    Enrique Rodolfo Dick